Seguros de aviación

El transporte aéreo es un medio que ha experimentado una gran evolución durante el siglo XX, su importancia y la necesidad de disponer un sistema de protección para los usuarios es evidente. Un seguro de vuelo es un servicio privado que beneficia a los usuarios y los protege de repercusiones económicas que un accidente aéreo puede ocasionar. La principal prestación de un seguro de vuelo es la protección económica en caso de invalidez permanente o fallecimiento a consecuencia del accidente.

Los primeros seguros de aviación se remontan a principios del siglo XX, una de las primeras compañías fue Lloyd’s of London, pilar en el desarrollo de los seguros, comenzaron a ofrecerlos en 1911. Sin embargo, la compañía cambio su política en 1912, después de varios accidentes aéreos a causa del mal tiempo, así que interrumpió la comercialización de este tipo de seguros.

El inicio formal de este seguro tuvo lugar hasta el final de la Primera Guerra Mundal, cuando el capitán inglés Lamplough, precursor del seguro de aviación en Inglaterra, comenzó a contratar seguros de aviación a favor de un grupo integrado por la Union of Canton, el sindicato Heath de Lloyd’s y la White Cross Insurance Agency, compañía a través de la cual el seguro fue originalmente contratado.

La comunidad internacional se dio cuenta de la necesidad de establecer un régimen que aplicara por igual al transporte aéreo internacional. Como resultado se aprobó la Convención de Varsovia el 12 de octubre de 1929 para la unificación de las reglas relativas al transporte aéreo internacional, mismo que fue ratificado por España el 31 de enero de 1930.

Convenio de Montreal

El Convenio de Montreal, ratificado en España en mayo de 2004, viene a sustituir la Convención de Varsovia de 1929 y regula la responsabilidad civil en el transporte aéreo internacional, tanto en cuestiones relacionadas al transporte aéreo de mercancías como al transporte aéreo de pasajeros. El texto del Convenio fue adoptado en 1999 por los Estados partícipas de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). La línea central de dicho convenio es modernizar y uniformar las normas jurídicas en materia de transporte aéreo. El Convenio establece un marco jurídico uniforme para regular la responsabilidad de las compañías aéreas en caso de daños a los pasajeros, equipaje o mercancía durante viajes internacionales.

Adopta el principio de responsabilidad civil ilimitada de la compañía aérea en caso de lesiones corporales. Instaura un régimen de responsabilidad objetiva de pleno derecho de la compañía hasta un máximo de 113.100 DEG (derechos especiales de giro según definición del Fondo Monetario Internacional, es decir, aproximádamente 135.000 euros). Por encima de ese importe, existe un segundo nivel de responsabilidad ilimitada basado en la presunta falta de la compañía, de la que puede eximirse únicamente si demuestra que no ha cometido ninguna falta (la carga de la prueba pesa sobre la compañía).

Liquidación del siniestro

La resolución del seguro puede ser diferente dependiendo del siniestro, es decir, si se trata de un caso de fallecimiento o invalidez. La cobertura no es idéntica en todos los contratos de seguro. Regularmente los seguros de vuelo no cubren la completa duración del viaje, empieza a surtir efecto al abandonar la puerta de embarque para subir a la aeronave y continúa cubriendo durante todo el vuelo hasta la llegada a la terminal del aeropuerto de destino. El seguro, por regla general, es efectivo mediante el pago de una única prima.

Mediante acuerdos progresivos puede asegurarse que la indemnización por invalidez aumente de forma proporcional al grado de invalidez alcanzado. El grado queda establecido en las condiciones generales de la póliza de seguro.

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